Fidelidad, llenura del Espíritu de Dios y la Generación de Relevo.
Por Pastor Josué Masyrubi y Pastor Manuel Aranaga
Las cuatro generaciones que se describen en Proverbios 30:11-14 son emblemáticas: generación que maldice a sus padres, generación limpia en su propia opinión, generación altiva y generación homicida e inmisericorde. Por otra parte, en Mateo 12:39, nuestro Señor Jesucristo, califica a su generación como mala y adúltera y, a la generación del tiempo de los apóstoles se le caracteriza, en Filipenses 2:15, como maligna y perversa.
La generación de hoy no es mejor que las de ayer. Al parecer, se le está olvidando lo que dice el Predicador en Eclesiastés 4:1: Generación va, y generación viene; más la tierra permanece para siempre; el tiempo se está acabando, muy pronto esta generación pasará a la historia y su conducta y decisiones están poniendo en entredicho su propia existencia y el compromiso que tiene de formar a las generaciones por venir. Daniel 11:32, nos manda a esforzarnos y avanzar siempre; la Iglesia es el oxígeno espiritual del mundo, un mundo cuya condición moral y espiritual cada día es peor. Todavía la creación sigue anhelando la manifestación de los hijos de Dios para ser libertada de la esclavitud a su libertad gloriosa (Romanos 8:19,21).
Relevar no es fácil, ni en lo individual ni en lo generacional. Relevar a un ministro de Dios, a un presidente o director de un concilio es cosa seria. Para ser relevo de alguien, se requiere de condiciones, alguna de las cuales están en Números 27:18 y en 2 Reyes 2:9. En el primero, la fidelidad de Josué lleva a Dios a relevar a Moisés, y en el segundo, Eliseo releva a Elías, no sin antes pedir la doble porción. La generación de relevo necesita ser fiel a Dios y necesita la llenura del Espíritu Santo.
En este tema del relevo, los jóvenes tienen una responsabilidad innegable. Recuerden amados jóvenes, lo que le dijo Pablo a Timoteo en 1Timoteo 4:12: ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo en todo. Si un joven cristiano desea ser parte de la generación de relevo, tiene que identificar lo verdaderamente prioritario en su vida y entender que no hay tiempo que perder porque los días son malos; más allá de espectáculos y concursos, alguno de los cuales son sanos, el joven debe enfocarse en consolidar su conocimiento de las escrituras, conforme a Oseas 6:6, y a llenarse del Espíritu de Dios sin más demora, porque de lo contrario, podría perecer por falta de conocimiento, sin poder relevar a nadie.
En este tiempo final, estimado lector, Cristo desea levantar un ejército de hombres y mujeres capaces de configurar el nuevo contingente que está llamado a hacer cosas grandes en su nombre (Juan 14:12); asumamos el compromiso de enseñar y discipular conforme a lo dicho por el Señor en Mateo 28:19. No pongamos en riesgo a las generaciones futuras; que la falta de conocimiento y arrepentimiento no haga que Dios visite la maldad de los hombres hasta la tercera y cuarta generación para castigarlas, según Éxodo 20:5. Estemos a la altura de esta noble empresa sin perder tiempo ni la oportunidad de serle fiel a Dios y llenarnos de su Espíritu.

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