domingo, 19 de abril de 2020

El buen testimonio en el matrimonio pastoral
Por Pastor Manuel Aranaga
Escribir sobre temas de familia en general, y matrimonio en especial, es una cuestión muy seria y delicada, más aún, si el matrimonio lo componen personas llamadas a un ministerio pastoral, cuya vida, trato y acciones, están sometido constantemente al escrutinio popular.

Este requisito del buen testimonio, es tanto para aspirantes a ministros, como para los ya ordenados. Dios exige a quien anhele o ejerza un ministerio pastoral, que gobierne bien su casa y que tenga a sus hijos en sujeción. No es suficiente el deseo de ministrar, se requiere una vida familiar ejemplar y digna de ser propuesta como modelo, para evitar caer en descrédito y en lazo del diablo. 1Tim 3:1-7.

El matrimonio pastoral es uno de los principales medios del que Dios se vale para evangelizar. Las escrituras afirman que la sujeción de las mujeres hacia sus maridos y  su conducta casta y respetuosa, salvan vidas para Cristo, sin necesidad de emitir una sola palabra 1Pedro 3:1. Basta con una vida matrimonial modélica,  para que muchas personas reconozcan a Jesús como su Señor y salvador. Tristemente hoy día, son muy pocos los matrimonios pastorales que se puedan imitar.

La familia pastoral es una carta abierta de Cristo leída al mundo; tenemos a nuestro alrededor una gran nube de testigos dice Hebreos 12:1. Tanto los fieles como los vecinos conocen muy bien nuestra vida matrimonial y familiar, se dan cuenta de todo; por ello, es menester que el matrimonio pastoral se cuide mucho más que los demás, en tanto constituye referente de fidelidad y amor cristiano.

Pidamos siempre a Dios, sabiduría y fortaleza para que, con la ayuda del Espíritu Santo, podamos siempre tener un matrimonio honroso, según Hebreos 13:4.

¡¡ Animo parejas pastorales!!

sábado, 18 de abril de 2020

Tribulación momentánea sí; La Gran Tribulación, no
Por Pastor Manuel Aranaga

Escribo estas líneas no para asustar a nadie, pero sí para advertir y hacer un llamado urgente a la reflexión sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas en la actualidad. A las personas que no han confesado a Cristo o están apartadas de él, el llamado es al arrepentimiento y a la conversión inmediata; y a los cristianos verdaderos, el llamado es a la santificación contínua. Nuestra relación con Cristo es un asunto que debe ser tomado muy en serio. Llegará un momento de la historia humana donde Dios dirá ¡Basta ya, hasta aquí!, a partir de ese momento, la gracia terminará y dará paso a la miseria y desolación más cruel que jamás ser humano haya experimentado, con el inicio del período llamado La Gran Tribulación (Mt 24:21; Apc 2:22; 7:14),

La Gran Tribulación es conocida también como: el día grande y terrible de la ira de Dios (Mal 4:5; Is 11:9; 13:9; Zac 13:2; Mat 25:31-46); El tiempo de angustia para Jacob (Jer. 30:7; Dn 12:1); El Día del Señor (Joel 1:15;2:1); el Día de la ira del Señor (Sof 2:2,3); el Día de indignación (Is 26:20); La ira que ha de venir (1Ts 1:10); La hora de la prueba (Ap 3:10) y la hora del juicio (Ap 14:7). Su descripción devastadora se encuentra en el Libro de Apocalipsis desde el capítulo 5 hasta el capítulo 19, con una duración de 7 años y cuya fecha de inicio es incierta. Los objetivos de estos eventos proféticos serán:

1.- Completar el trato de Dios con la Nación de Israel para purificarlos y hacerlos entrar a la era milenaria (Ap 20; Is 6:9-13; Jn 12:37-41).
2.- Cumplir la última semana que queda pendiente de las 70 semanas de Daniel 9:24-27.
3.- Limpiar la tierra de la corrupción y el pecado para establecer el Reino Mesiánico de 1000 años literales de Apocalipsis capítulo 20.

¿Pasará la Iglesia de Jesucristo por la Gran Tribulación?

Dios no cambia; es inmutable y perfecto, según Hebreos 13:8. Esta inmutabilidad se expresa en el hecho de que él actúa en épocas anteriores, presentes y futuras, de la misma forma y bajo los mismos principios. Si Enoc fue arrebatado por Dios antes del juicio del diluvio universal (Gn 5:23 y Heb 11:5); si Lot fue librado del juicio a Sodoma y Gomorra (Gn 19; 2Ped 2:7,8) y si Rahab la ramera (Josue 2), fue librada de los juicios de Dios contra una nación extranjera, entonces el creyente firme y santo debe confiar que nunca Dios permitirá que pase por un sufrimiento que solo está preparado para los desobedientes y rebeldes. Apocalipsis 3:10.

Podemos atravesar por tribulaciones momentáneas (pruebas) que nos producen algo de tristeza y dolor, pero jamás nuestro amado Cristo expondrá a su Iglesia a esta gran ira (1 Ts 1:9,10; 5:9,10), porque antes seremos trasladados al reino de los cielos. Pronto este mundo quedara solo; porque la verdadera Iglesia se habrá ido. Lo único incómodo es lo que dice Lucas 17:34: Uno será tomado y otro será dejado; tú decides, o tribulación momentánea o gran tribulación.
La Mujer, el silencio en la congregación y el ministerio
Pastor Manuel Aranaga
Pastor Josue Masyrubi

Muchos ministros, organizaciones y concilios evangélicos no permiten a la mujer ejercer el don de la predicación, o un ministerio pastoral o de enseñanza bíblica. Esta prohibición la fundamentan, básicamente, en pasajes bíblicos muy mal interpretados que usan como herramienta para desaprobar lo que Dios no ha desaprobado. El propósito de este artículo es, demostrar, por las escrituras, que la mujer tiene el permiso divino para ministrar, enseñar, pastorear y ejercer con toda libertad, lo que Dios le haya asignado en su gracia y soberanía.

Cuando un hombre cerrado, machista y posiblemente misógino, vea u oiga a una mujer predicando, enseñando o pastoreando, inmediatamente citará 1 Corintios 14:34,35 para decir que la Biblia no le permite a la mujer ejercer cargos ni funciones de gobierno alguno, dentro o fuera de la Iglesia, negando así el poder y la soberanía de Dios para usar y hablar a través de quien él quiera.

Al respecto hay que decir que, en el orden de Dios, a pesar de que Adán fue creado primero que la mujer, a ella no se le excluye de los mandatos de gobierno y ayuda en conjunto con él. Al contrario, en Génesis 1:28, Dios los bendice a ambos y les dice a ambos que llenen la tierra, la sojuzguen y la señoreen.

Es bueno recordar también, que el deseo de Dios ha sido siempre que todo su pueblo (hombres y mujeres), ministren su palabra y sean sus sacerdotes. Éxodo 19:6; ese deseo que fue truncado temporalmente por el pecado de Israel y traspasado a la tribu de Levi, tuvo plena realización en la Iglesia de Jesucristo, pues en 1 Pedro 2:9, se dice que somos nación santa y real sacerdocio (hombres y mujeres) para anunciar (predicar o enseñar) las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

El deber de anunciar a Cristo y ser testigos de él, nace en Pentecostés con el cumplimiento de la promesa del derramamiento del Espíritu Santo dado por Dios tanto a hombres como mujeres por igual (Hechos 2:17-19 sobre toda carne); a  esas mismas mujeres que se les dió el poder, luego las vemos muy activas en el evangelismo y en plena comunión con el Señor y los apóstoles.

 Los que se oponen a que la mujer de Dios ministre, olvidan que, en el antiguo testamento, muchas de ellas ejercieron liderazgos y ministerios de gran trascendencia: María hermana de Aarón y Moisés en Éxodo 15:20 y Miqueas 6:4; Débora, la madre y Jueza de Israel de Jueces 4:4 y 5:7, la profetiza Hulda en 2Reyes 22:14, y la Reina Ester en Ester 9:32, solo son alguna de ellas.

Mientras tanto, en el nuevo testamento, en Lucas 2:36 a Ana se le llama profetiza; Priscila, muy probablemente fue la pastora de su casa, según Hechos 18:8,18,26 y Romanos 16:3,4; Cloe en 1 Corintios 1:11, Evodia y Sintique en Filipenses 4:2,3 ministraban y Febe era diaconisa según Romanos 16:1.

Ahora, ¿Qué quiso decir Pablo en 1 Corintios 14:34,35?

En primer lugar, la idea principal de todo el capítulo 14 es enseñar que Dios no es Dios de confusión sino de orden, y esto, a propósito del uso desordenado que venían haciendo los creyentes de Corinto, en especial las hermanas, de tres dones espirituales en específico: el don de hablar en lenguas, de interpretación y el de profecía. Lo que estaba aconteciendo era que muchas mujeres estaban abusando de estos dones y creando confusión y desorden dentro de la Iglesia (de allí la exhortación de hágase todo decentemente y con orden).

Por  tanto, el que quiera estudiar 1 Corintios 14 y las exhortaciones y prohibiciones que dentro de él se encuentran, debe hacerlo solo en el contexto de tal idea principal; todo aquel que desvíe las prohibiciones de este capítulo a otros contextos o escenarios, está mal interpretando el texto bíblico.

Cuando Pablo manda a las mujeres a “callar”, en ninguna manera puede interpretarse como que está diciendo “no sean pastoras”, o “no enseñen, ni tengan cargos”, pues más adelante, en la misma carta, el apóstol reconoce y afirma que las mujeres pueden orar y profetizar. 1 Corintios 11:5; y si la mujer puede orar y profetizar (está hablando, obvio) lo hace para exhortación, edificación y consolación, según 1 Corintios 14:3,4, es decir, está ministrando.

Así que, la exhortación del Apóstol Pablo de que “las mujeres callen en las congregaciones”, la hace es para corregir una falta específica y puntual del momento (el desorden en el uso de los dones). El original del vocablo “callen”, indica más bien prudencia al hablar y evitar las intervenciones desordenadas e indecorosas de quienes hablaban en lengua y profetizaban.

Si callar significara “no hablar más nunca”, entonces, el que habla en lenguas, el que las interpreta y el que profetiza, no podría hacerlo más, y ese no es el sentido hermenéutico del texto bíblico. Los textos dicen que el que habla en lengua debe callar “cuando no hay intérprete”, y el que profetiza debe callar mientras otro está profetizando. 1 Corintios 14:27-32.

En conclusión, no existe evidencia bíblica sostenible, que indique que la mujer, que además es coheredera de la gracia de Dios, no pueda ministrar a Dios en aquello para lo cual ha sido llamada. El que, de manera testadura, sostenga lo contrario, estaría incluso impidiendo la salvación de muchas almas, que a través de  la predicacion de muchas mujeres, cuya piedad es digna de imitar por muchos hombres, llegarían a los pies de nuestro amado Salvador.
 ¡Animo mujeres valientes, Dios está con vosotras!



miércoles, 15 de abril de 2020

Fidelidad,  llenura del Espíritu de Dios y la Generación de Relevo.

Por Pastor Josué Masyrubi y Pastor Manuel Aranaga

Las cuatro generaciones que se describen en Proverbios 30:11-14 son emblemáticas: generación que maldice a sus padres, generación limpia en su propia opinión, generación altiva y generación homicida e inmisericorde.  Por otra parte, en Mateo 12:39, nuestro Señor Jesucristo, califica a su generación como mala y adúltera y, a la generación del tiempo de los apóstoles se le caracteriza, en Filipenses 2:15, como maligna y perversa.

La generación de hoy no es mejor que las de ayer. Al parecer, se le está olvidando lo que dice el Predicador en Eclesiastés 4:1: Generación va, y generación viene; más la tierra permanece para siempre; el tiempo se está acabando, muy pronto esta generación pasará a la historia y su conducta y decisiones están poniendo en entredicho su propia existencia y el compromiso que tiene de formar a las generaciones por venir. Daniel 11:32, nos manda a esforzarnos y avanzar siempre; la Iglesia es el oxígeno espiritual del mundo, un mundo cuya condición moral y espiritual cada día es peor. Todavía la creación sigue anhelando la manifestación de los hijos de Dios para ser libertada de la esclavitud a su libertad gloriosa (Romanos 8:19,21).

Relevar no es fácil, ni en lo individual ni en lo generacional. Relevar a un ministro de Dios, a un presidente o director de un concilio es cosa seria. Para ser relevo de alguien, se requiere de condiciones, alguna de las cuales están en Números 27:18 y en 2 Reyes 2:9. En el primero, la fidelidad de Josué lleva a Dios a relevar a Moisés, y en el segundo, Eliseo releva a Elías, no sin antes pedir la doble porción. La generación de relevo necesita ser fiel a Dios y necesita la llenura del Espíritu Santo.

En este tema del relevo,  los jóvenes tienen una responsabilidad innegable. Recuerden amados jóvenes, lo que le dijo  Pablo a  Timoteo en 1Timoteo 4:12: ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo en todo. Si un joven cristiano desea ser parte de la generación de relevo, tiene que identificar lo verdaderamente prioritario en su vida y entender que no hay tiempo que perder  porque los días son malos; más allá de espectáculos y concursos, alguno de los cuales son sanos, el joven debe enfocarse en consolidar su conocimiento de las escrituras, conforme a Oseas 6:6, y a llenarse del Espíritu de Dios sin más demora,  porque de lo contrario, podría perecer por falta de conocimiento, sin poder relevar a nadie.

En este tiempo final, estimado lector, Cristo desea levantar un ejército de hombres y mujeres capaces de configurar el nuevo contingente que está llamado a hacer cosas grandes en su nombre (Juan 14:12); asumamos el compromiso de  enseñar y discipular conforme a lo dicho por el Señor en Mateo 28:19. No pongamos en riesgo a las generaciones futuras; que la falta de conocimiento y arrepentimiento no haga que Dios visite la maldad de los hombres hasta la tercera y cuarta generación para castigarlas, según Éxodo 20:5.  Estemos a la altura de esta noble empresa sin perder tiempo ni la oportunidad de serle fiel a Dios y llenarnos de su Espíritu.

miércoles, 8 de abril de 2020

“Ni como el caballo ni como el mulo”. Salmo 32:9

Por Pastor Manuel Aranaga

“No seáis como  el caballo o como el mulo”, es una expresión bíbli
ca que, en principio, debe entenderse como un llamado a acercarnos a Dios sin necesidad de forcejeos ni por obligación. Nuestro Padre Celestial nos ha creado con capacidades superiores a la de los animales, para comprender la urgencia de buscarlo en todo tiempo y bajo cualquier circunstancia.

En un mundo cada vez más hostil a las cosas de Dios, que quiere cercenar nuestra capacidad de razonar y de pensar, y que pretende imponernos a toda costa, cualquier idea sin cuestionarla ni juzgarla, se hace cada vez más urgente la crítica analítica y la verificación bíblica. Definitivamente no podemos ser animales.

Son tiempos peligrosos y de rápida propagación de apostasía por medios diversos como las redes sociales; Salmo 32:9  nos invita también activar nuestra capacidad pensante, y no guardar silencio ni aceptar pasivamente ninguna predica o doctrina, sin verificar primero la salud de la misma, a la luz de las escrituras.

El juzgar una enseñanza o una profecía (no menospreciarla), no solo no es pecado, sino que además es un mandato bíblico para todo creyente que tiene un compromiso con Dios de defensa de su palabra y de amor por las almas. Se debe pasar por el filtro bíblico, todo mensaje de cualquier maestro o pastor,  independientemente de su fama y sin que por ello éste se sienta ofendido o amenazado.

Es una paradoja saber que, los más perjudicados con las enseñanzas dañinas y antibiblicas, son precisamente aquellos que suelen escucharlas de buen ánimo y hasta apoyarlas en su totalidad. Por un supuesto respeto y una mala interpretación del "no juzgar" de Mateo 7:1, estas personas aceptan, sin ningún rubor, la herejía del "ungido de Jehova", y hasta en ocasiones, se ofenden con aquellos que las refutan con valentía y sin miedo. Tal parece que algunos se han olvidado ya (por ignorancia o de manera deliberada) que Pedro fue reprendido públicamente por Pablo por hipocresía y simulación. (Gál 2:11-13).

La Biblia nos manda a no creer a todo espíritu, sino a  probarlos. (1 Juan 4:1). Es deber nuestro contender ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos. (Jud 1:3) y cuando sea necesario, debemos reprender, exhortar y corregir con paciencia y doctrina. (2Tim 4:2). Taparle la boca a los falsos maestros no es juzgarlos según las apariencias, es juzgarlos con justo juicio, con el objetivo de que, si es posible, sean sanos en la fe (Tito 1:11-13).

El Señor nunca  tolerará acciones o conductas que afecten la vida de su iglesia y la integridad de su palabra. No permitamos nosotros tampoco lo mismo. Que nada ni nadie nos trate de convertir y sujetar como a animales sin razón ni entendimiento; defendamos y obedezcamos lo que dijo nuestro Señor Jesucristo en Juan 7:24 "No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. Es nuestro deber hacerlo; y si en el cumplimiento de dicho deber alguien se siente  confrontado, será solo para su propio beneficio.

viernes, 3 de abril de 2020

Cuatro verdades sobre el Diezmo y la prosperidad material
Por: Pastor Manuel Ángel Aranaga

El tema de la prosperidad bíblica (material y espiritual) en general y del diezmo en particular, tiene un doble enfoque a considerar: por un lado, el de reafirmar su vigencia actual y segundo, el de denunciar la existencia de falsas y muy tóxicas enseñanzas que sobre este tópico se han venido infiltrando en la Iglesia de Dios.
De antemano digo que este artículo va dirigido especialmente para todos aquellos que quieren obedecer a Dios  quienes, a pesar de todo, han entendido las palabras de Jesucristo cuando dijo "más bienaventurado es dar que recibir (Hech 20:35) y también reconocen el trabajo arduo de los ministros de Dios dentro de la Obra. He aquí cuatros verdades inobjetables en el estudio de la prosperidad material y el diezmo.
1. El Diezmo nace bajo el Gobierno de Dios
Hay quienes de manera equivocada señalan que la Ley del diezmo está abolida porque Cristo la clavó en la cruz del calvario. Este argumento es muy débil y no puede sostenerse ante la evidencia sólida de la palabra de Dios. En primer lugar, Abraham fue el primer ser humano que entregó sus diezmos al Sacerdote Melquisedec en el tiempo de la revelación directa o la dispensación del gobierno de Dios, cuando ni remotamente se hablaba de la aparición o establecimiento de la Ley mosaica. Al igual que él, su hijo Isaac y su nieto Jacob cumplieron con este mandamiento y entregaron fielmente sus diezmos a Dios y fueron poderosamente bendecidos por él. La Ley de Moisés estableció con posterioridad el diezmo en Números 18 y Jesucristo en la dispensación de la gracia jamás lo anula, al contrario, reafirma la enseñanza del gobierno y de la ley (Mateo 23:23; Heb 7:5-7).
2. El Diezmo es de Dios, no de los hombres
Se equivocan igualmente aquellos que piensan que el apartar la décima parte de lo que una persona recibe y llevarlo al alfolí es un acto donde lo que se hace es supuestamente “mantener a un hombre”. Las escrituras dicen: “y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová (Lev 27:30).  De Dios es la tierra y su plenitud, el mundo y lo que en él habitan (Sal 24:1). Dios es el dueño del oro y la plata (Hag 2:8). Cuando nos despojamos de esa parte de nuestras entradas lo hacemos porque Dios lo ordena así, somos obedientes y debe ser dedicado a él según Dt 14:22, y únicamente para él. Diezmamos no para una persona, diezmamos porque Dios es el dueño de todas las cosas y nos dice que una parte de lo que recibimos no nos pertenece a nosotros sino a él.
3. El Diezmo tiene que ver con la Inmutabilidad de Dios
Dios es inmutable, es decir,  no cambia ni modifica lo que dice o establece en su bendita palabra; dicho de otro modo, lo que Dios habló, se cumplirá pase lo que pase e independientemente de la conducta humana porque “cielo y tierra pasarán pero la palabra de Dios no pasará” (Mat 24:35). Israel andaba en rebeldía y el profeta Malaquías les amonesta recordandoles la inmutabilidad de Dios al decirles que “no han sido consumidos porque “Jehová no cambia” (Mal 3:6). Lo interesante de todo esto es que las escrituras asocian el tema de los diezmos y las ofrendas con la inmutabilidad divina que fue la que hizo que ese pueblo no fuera destruido, aun cuando había razones para hacerlo (le estaban robando a Dios).
4. El Diezmo tiene relación con la prosperidad material y espiritual
¿Habrá alguien que no desee prosperidad? Pienso que no. Pero hay que dejar bien en claro aquí, que para los que estamos en el camino del evangelio, la prosperidad material no es automática. Solo la obediencia cristiana traerá la prosperidad que Dios quiere dar a sus hijos y que tanto necesitamos. Nadie puede pretender recibir la prosperidad divina mientras le esté robando al creador en los diezmos y las ofrendas.
El llamado es a ser fieles a Dios para que se abran las ventanas de los cielos hasta que la bendición sobreabunde y Dios reprenda por nosotros al devorador. ¡Tened fe y ánimo!

jueves, 2 de abril de 2020

Daniel y el Dios que sabe librar

Daniel y el Dios que sabe librar
Por: Pastor Manuel Ángel Aranaga
El Profeta Daniel fue uno de los tantos jóvenes judíos que fueron deportados de Judá a Babilonia luego de que el Rey Nabucodonosor decidiera sitiar la ciudad de Jerusalén y destruirla casi por completo en el año 586ac. Fue considerado por Dios como varón muy amado (Daniel 10:11) pues decidió desde joven ser fiel en todos sus caminos.
Un episodio en la vida de Beltsasar (Nombre babilónico de Daniel) remarca de manera extraordinaria el poder de Dios para librar al ser humano del peligro y de la muerte: siendo Darío gobernante del Imperio Persa y teniendo una alta estima por Daniel, fue incitado de manera vil por los sátrapas y gobernadores de aquél entonces para emitir un Decreto con la única intención de dañar lo más importante de la vida de Daniel: su relación personal con Dios. Daniel viola el Decreto Real (pero no viola su comunión con Dios) y a pesar de las diligencias del monarca para librarle de los efectos del mismo, es echado en el foso de los leones.
Sabemos por el relato bíblico que Dios libró a Daniel de ser despedazado en cuestiones de minutos por aquellas fieras y que muy por el contrario a las intenciones del maligno, Dios fue glorificado, Daniel fue engrandecido y sus detractores echados en el mismo foso que dispusieron para el inocente profeta del Altísimo.
No tengo duda de ninguna clase que Dios libra a sus hijos; estoy totalmente convencido de lo real de las palabras pronunciadas por Darío cuando dijo: El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones (Daniel 6:27); lo importante es conocer entonces el carácter de las personas a quien Dios libra de cualquier especie de mal; sobre todo, conocer el carácter de los hombres y mujeres que quieren ser librados de la ira venidera de Dios, es decir, de la Gran Tribulación. He aquí algunas características:
1. Dios libra al que no se contamina con el mundo y sus deseos
Jesucristo dijo: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre (Mateo 15:11). A pesar de que Daniel, junto con sus tres compañeros fueron preparados, asesorados e instruidos en todo los asuntos de Babilonia (cultura, idioma, sabiduría, entre otros), nunca se contaminaron ni se olvidaron de la Ley de Dios; todo lo contrario, se mantuvieron fieles a lo que habían creído, Daniel oraba continuamente al Padre y no se contaminó con la comida del Rey ni con los deleites babilónicos. El mundo y sus deseos pasan, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Juan 2:17). Estimado lector, amado hermano ¿quieres que Dios te libre de toda angustia, de la muerte, de la enfermedad? Comienza entonces a desechar lo malo, a aborrecer el pecado y hacerte su verdadero amigo (Stg 4:4).
2. Dios libra al prudente y al que confía en su palabra
El episodio del foso de los leones no fue el primero ni la única ocasión en que Dios libró a Daniel de una muerte segura. En el Capítulo 2 del Libro de Daniel, se nos dice que el Rey Nabucodonosor  despierta turbado de un sueño cuyo contenido había olvidado y del que busca de manera infructuosa interpretación de los magos, astrólogos y caldeos de la época. Cuando se convence que ya nadie podía recordarle ni interpretarle aquella visión olvidada, ordena matar a todos los sabios de Babilonia incluyendo a Daniel y sus compañeros.  Daniel se entera de la orden real y sin airarse, sin alterarse y con toda la serenidad que sólo puede tener un hombre lleno del Espíritu Santo en un momento de amenaza a su vida como este dice la escritura que Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia. Habló y dijo a Arioc capitán del rey: ¿Cuál es la causa de que este edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que había. Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey. (Daniel 2:14-16).
La prudencia debe ser una de las mayores virtudes de todo cristiano. Prudencia al hablar, al caminar, prudencia para ministrar, para corregir, y sobre todo, prudencia para cumplir con los estatutos de Dios (Mateo 7:24,25).
3. Dios libra al que es humilde para reconocer su grandeza y su poder
En ese mismo contexto, cuando Daniel acude ante el Rey Nabucodonosor para recordarle e interpretarle su sueño le dice: .El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días”. Y dice el verso 30: Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón (Daniel 2:27-30).
Queda evidenciado en este pasaje que Daniel era un hombre revestido de humildad. La humildad se traduce en una actitud de reverencia a Dios que continuamente produce en nosotros la necesidad de darle siempre la Gloria por todo, y reconocer que no somos nadie sin él. Jesucristo nos llama a ver y seguir su ejemplo de humildad y sencillez de corazón (Mateo 11:29); Pedro nos llama a todos a revestirnos de humildad (1 Ped 5:5) y Pablo nos convoca a vestirnos de Dios con toda humildad. (Col 3:10-15)
Estamos seguro que tenemos un Dios que libra; asegurémonos también de ser esos hombres y mujeres que Dios quiere para que esa protección divina siempre nos acompañe.